MANIFIESTO POR LA DEMOCRACIA
No hay patria más grande que la libertad de su pueblo. No hay honor militar que pueda estar por encima de la voluntad popular. Y no hay defensa de la Constitución que pueda comenzar destruyendo la democracia que esa Constitución protege.
Las palabras pronunciadas recientemente en el Casino Militar de Madrid, llamando a las Fuerzas Armadas a formar un “gobierno provisional de emergencia”, no son una discrepancia política: son una impugnación frontal del principio democrático. Es una llamada a un golpe militar.
En democracia, los Gobiernos se cambian con votos, con elecciones, con mociones de censura, con debate público y con una ciudadanía libre. Jamás mediante uniformes, cuarteles o amenazas de intervención militar.
Quien invoque la patria para arrebatar al pueblo su soberanía está confundiendo el Estado español con su propia idea de España. Quien invoque la Constitución para suspender mediante un golpe militar la voluntad de las instituciones democráticamente elegidas está vaciando de sentido aquello que dice defender.
Recordemos nuestra historia más reciente. El 23 de febrero de 1981, la democracia española sufrió un intento de golpe de Estado que puso en peligro las libertades conquistadas y pudo desencadenar una nueva guerra civil. No queremos tener que afrontar una nueva intentona franquista.
España pertenece a sus ciudadanos, a sus pueblos y naciones. También a quienes votan distinto. A quienes protestan. A quienes gobiernan y a quienes se oponen. A quienes discrepan profundamente y, precisamente por ello, necesitan unas reglas comunes.
Frente a cualquier tentación golpista, nuestra respuesta debe ser inequívoca: ni tutelas militares, ni gobiernos impuestos, ni atajos autoritarios. Democracia, Constitución, libertad y soberanía popular. Siempre.
MANIFIESTO:
