Espinardo, Murcia, 96 Balas contra 16 republicanos. Por Floren Dimas
A las 06:00 h de la mañana de tal como hoy de 1939, en un ramblizo existente bajo un pequeño puente en las proximidades del cementerio de Espinardo, descienden de un autobús 24 guardias civiles armados con fusiles al mando de dos sargentos y un oficial.
Bajo su atenta mirada descienden de dos camiones 16 presos republicanos que van a ser fusilados, entre ellos el alcalde de Murcia Fernando Piñuela, varios miembros del Frente Popular de Murcia y algunos dirigentes de las Juventudes Socialistas Unificadas y de la UGT. Van entre ellos un maestro, Ginés Balsalobre Clemente, miembro de la Federación de trabajadores de la Enseñanza FETE-UGT, director de la escuela graduada, presidente del Consejo de primera enseñanza, secretario local de Izquierda Republicana y secretario del Frente Popular de Yecla. Natural de Lorca, casado y con cinco hijos, residente en la calle Pascual Amat, 7, Yecla. Era mi abuelo.
La sentencia excepcional del consejo de Guerra fue de dos penas de muerte «para caso de indulto de la primera», siendo el principal cargo aportado por el fiscal «…haber envenenado el alma inocente de los niños con ideas disolventes» y haber usado su prestigio social para atacar e insultar al glorioso Movimiento Nacional.
Los faros de los camiones iluminan el pequeño terraplén ante el que son alineados los presos de cinco en cinco, mientras el pelotón de fusilamiento se sitúa en la pendiente contraria, a la vista de los demás presos que esperan su turno para ser ejecutados.
Efectuada la descarga y tras comprobar el médico que están muertos, el oficial de la Guardia Civil descarga sobre el cráneo de cada uno de ellos un tiro de gracia. Sin retirar los cadáveres, pasan a ocupar su puesto otros cinco presos. Así hasta que ninguno de ellos queda vivo.
Cumplida su misión, emprenden el regreso los ejecutores y los vehículos, quedando sobre el terreno los cadáveres acribillados de dieciséis republicanos que el encargado del cementerio y sus ayudantes tiene que trasladar trabajosamente en con una carretilla, uno a uno, hasta la fosa común situada en un ángulo del cementerio en zona no consagrada.
Este fue el testimonio recogido por quien esto escribe del encargado del cementerio en la época el señor Plácido Martínez, al que entrevisté en su negocio de lápidas a la misma entrada del cementerio en 1994.
Años más tarde lo hizo también su hijo que llevaba su mismo nombre.
«Nuestro Padre nos hacía levantar a la salida del sol, y recuerdo que un día que había ejecuciones y habíamos salido ya a la calle, oímos silbar las balas por encima de nuestras cabezas. Asustado, nuestro padre nos obligó a entrar rápidamente en casa. Decía que cuando fusilaban los soldados en vez de la Guardia Civil, algunos disparaban alto para no dar a los presos, aunque yo no lo creo porque se exponían a un castigo muy severo…»
En 1979 tuvo lugar en el cementerio de Espinardo de Murcia la mayor exhumación de víctimas de la dictadura de Franco realizada hasta entonces.
Los restos de una tercera parte de los fusilados, 377, fueron exhumados y trasladados al Panteón de los Caídos por la Libertad, en donde desde entonces cada 14 de abril tiene lugar la Jornada para el Recuerdo.
Solo hasta ahora algunas de las organizaciones políticas y sindicales a que pertenecían las víctimas se han dignado aparecer por allí.
Floren Dimas
Lorca, 07/11/25
Floren Dimas Balsalobre es Oficial del Ejército del Aire (R), firmante del Manifiesto contra el franquismo en las Fuerzas Armadas, Presidente de la Asociación Milicia y República (ACMYR), miembro de Anemoi, de la Asociación Memoria Militar Democrática y Delegado de la asociación para la memoria histórica en la Región de Murcia AGE.
Referencias:
Fundación Pablo Iglesias: Balsalobre Clemente, Ginés. Archivo Falange Española de Yecla-Murcia (AFEY-1.181/FPI); Archivo Pascual Azorín Disla (FPI).



